Kafka se lo debemos a Max Brod

Un día de hoy, pero de 1883, nace Franz Kafka, uno de los escritores más influyentes de la primera mitad del siglo XX hasta nuestros días, pero también uno de los más atormentados.

Checo, de origen judío, convivió con múltiples dramas personales, familiares, mentales y físicos. Pero su literatura influyó poderosamente a una serie de escritores y los especialistas aún discuten cómo debe ser analizado. Lo insólito y el existencialismo son parte importante de su literatura. Es sorprendente su modernidad, si se considera que muchos de sus escritos superan los 100 años y resultan de una actualidad fresca.

Ahora bien, es cierto. Kakfa en la literatura es en gran parte mérito de Max Brod.

La verdad es que el autor de La Metamorfosis solo publicó algunos breves escritos durante su vida. Pero poco antes de su muerte en 1924, a los 40 años, lo cual le impediría ver los horrores del nazismo (sus tres hermanas murieron en el holocausto), le dijo a su amigo y albacea Max Brod que destruyera todos sus manuscritos.

La historia es conocida: Brod no le hizo caso y le hizo un bien a los amantes de la literatura, publicando la mayor parte de los escritos. La última compañera de Kafka (Dora Diamant), por su parte, cumplió un poco más su sus deseos: guardó en secreto la mayoría de sus últimos escritos, hasta que la Gestapo -la policía secreta nazi- los confiscó en 1933. La búsqueda de estos papeles continúa hasta el día de hoy.