El pintor de almas

Principios del siglo XX. Barcelona. Agitación social. Ildefonso Falcones, mundialmente conocido por escritos como La catedral del mar, nos traslada ahora a esta ciudad en pleno momento en que despierta a la defensa de los derechos de los trabajadores.

Una historia sobre una época apasionada. No solo por el arte de Dalmau Sala, pintor y protagonista de esta historia, ni por el amor que cruza todo el relato entre Dalmau y Emma. Barcelona aparece aquí en medio del fragor anarquista y sus luchas con la burguesía.

La lucha más profunda es la que se da entre Dalmau y Dalmau. Entre su pasión por el arte y la que siente por Emma. A su vez, Falcones logra pintar de la mejor manera el anarquismo y la lucha contra la Iglesia que caracteriza a la época.

La seducción de la burguesía es uno de los trazos que juega contra Dalmau a lo largo de la obra. Una seducción tentadora, profunda, permanente. Una seducción que se ve rodeada constantemente por la miseria de los pobres y olvidados de siempre, que ven pasar la vida y que en determinado momento, se cansan. Y salen a la calle. Una historia cuya vigencia parece perpetua.