Un ejemplo de «relato» de Shakespeare

William Shakespeare también nos enseña de relato. No sólo tragedia, comedia o drama histórico. El dramaturgo inglés

Escarbando en su tragedia Julio César, el autor elabora y propone a Bruto como un personaje que conspira contra César incentivado por el honor y la lealtad a la patria. El desarrollo del personaje es sumamente interesante. Tanto, que muchos han planteado que la tragedia debió llamarse Bruto y no César. Este último no es el centro de la acción.

Muchos recuerdan como uno de los pasajes más importantes la muerte del dictador perpetuo a manos de los conspiradores y por supuesto, la famosa frase que emite al momento de estar agonizando: «¿Y tú también, Bruto?».

Sin embargo, y para efectos de este comentario, quiero destacar el discurso en el elogio fúnebre efectuado por Antonio. Se trata de un ejemplo notable de relato, en el cual el noble romano, seguidor de César, frente al féretro del asesinado, realiza un discurso apelando a la emocionalidad de la concurrencia, que transforma su opinión y deja de ver a los conspiradores como los salvadores de la República para terminar acusándolos de traición. «Bruto dice que era ambicioso. Y Bruto es un hombre honrado».

En el discurso en la foto que usted puede ver en este artículo, Shakespeare coloca en la voz de Antonio un relato apelativo, profundo, en el cual, sin criticar a los asesinos, y desde las mismas palabras de Bruto, elabora un discurso emocional frente al cadáver de su amigo, que logrará permear la opinión de la ciudadanía romana y dar vuelta la opinión pública.

¿Uso de la retórica? ¿manipulación? ¿pasión? más bien relato y contar historias apelando a la emoción. Eso es Shakespeare en ese fragmento de su obra maestra.