La máscara de la muerte roja

A propósito del comentario que hicimos hace unos días sobre El Resplandor, en que mencionábamos que Stephen King le hacía guiños al notable cuento de Edgar Allan Poe, La máscara de la muerte roja, nos llegó la petición de escribir algunas líneas sobre este último.

Re-contar a Poe es una labor difícil e innecesaria, pues siempre es mejor leerlo, por lo que en este caso nos limitaremos a resumir que este cuento trata de un país, como dice en su inicio, «que hacía mucho tiempo estaba despoblándose» por una peste, conocida como la Muerte Roja.

El príncipe Próspero, tratando de salvar el contacto con la enfermedad se refugia en una abadía, buscando aislarse del contagio. Con los miembros de la nobleza deciden dar un baile de máscaras, cerrando el contacto con el exterior, aprovisionándose y dedicándose a la fiesta.

Al eso de la medianoche, los asistentes ven dentro del castillo/abadía a una persona vestida con ropa oscura, disfrazada de forma muy poco adecuada: es el disfraz de enfermo de la peste. Sigue el texto con el silencio entre quienes participan de la festividad y el posterior enfrentamiento con el poco considerado asistente al encuentro, primero del príncipe y después del resto de la concurrencia. Después vendrá la muerte.

El análisis da para largo. Por supuesto que tiene elementos góticos como el entorno, pero no es menor el factor autobiográfico. La madre y hermano de Poe murieron de tuberculosis y de hecho su esposa padecía la enfermedad al momento de escribir el cuento (en 1.842).

También está el análisis de lo inevitable de la muerte, que es uno de los más recurridos sobre el cuento. El encierro en el cual el príncipe se esconde no es capaz de vencer lo ineludible.

Otro análisis que subyace es el de la diferencia de clases, en el sentido de la nobleza que busca resguardo en un castillo/abadía,sin preocuparse del pueblo que sigue sufriendo los males de la enfermedad, la cual logra abrirse paso entre medio de los salones de la clase alta. De alguna manera, Poe elabora un preludio a las luchas sociales que se avecinaban.

Independiente del análisis que pueda tomarse, Este breve cuento (no tiene más de 10 páginas) es uno de los más populares de Poe, fue llevado al cine (la imagen que acompaña a este artículo es de la película que protagoniza Vincent Price) y ha sido inspiración de múltiples relatos. Como mencionábamos en un comentario, son diversos los escritores que rinden tributo a este cuento y a otros de un hombre que, en sus atormentados 40 años de vida, logró deambular por campos tan disímiles como los maravillosos versos de El cuervo hasta la ciencia ficción, el cuento detectivesco, el absurdo, o la renovación del género gótico, como podemos disfrutar en La máscara de la muerte roja.