Un cuadro gris de nuestras ciudades

Reseña de Héctor Cabaña G., sobre El Agente de la Continental (Antología de Alianza Editorial)

Dashiell Hammett es capaz de crear un cuadro con las luces y sombras que mejor representan a nuestras ciudades. Lo suyo no es de sutilezas, ni de largas detenciones en detalles, sino de ir a la acción rápida y trepidante, con oraciones cortas, mínimas pausas y recurrentes giros. Su estilo es lacónico, impresionista dirán unos, que no entra en detalles, sino que deja que sea el propio lector quien se arme una imagen del paisaje en el que ocurren sus cuentos.

Sus historias nos conducen por las alcantarillas más sucias, los callejones más sórdidos y los moteles más maliciosos de todo el orbe norteamericano. Con pistola en mano, gabardina y un cigarrillo, sus detectives revolucionaron el relato policial y crearon la novela negra. La de las largas sombras, el alto contraste y la fotografía llena de grises, aunque adornadas con el carmesí de los labios pintados de la femme fatale que, por lo general, llevaría a la perdición a sus protagonistas.

Hammett es también precursor del Hardboiled, ese tipo de historias violentas, donde se resolvía todo a punta de balazos y en la que el detective era de una ética intachable, donde la justicia es un fin por sí misma, incluso, de ser necesario, se puede torcer la ley y ajustarla para atrapar al criminal de turno.

En tal sentido, el Agente de la Continental es uno de los detectives más representativos de Hammett. Que quede claro, su encanto no va por lo físico: es bajo de estatura; continuamente nos recuerda que está pasado de kilos; está medio calvo; ya tiene 35 a 40 años; y carece de nombre, hogar y existencia propia. Su atractivo está directamente relacionado con su oficio y su amor por tratar de equilibrar la balanza, en un mundo demente y corrupto.

Estas historias se alejan del enigma detectivesco clásico. Lo suyo es seguir al Agente de la Continental, a través del entramado de las acciones y decisiones que toma, y que le permiten resolver el crimen que enfrenta. Ojo, que no se trata de descubrir al asesino, sino de que el narrador nos explique la resolución del caso y cómo llevó a la horca al culpable. Ya dije que sus relatos son violentos, muy violentos y muy grises.

Los cuentos de esta antología del Agente de la Continental -siete en total-, nos permiten formarnos una pintura de lo más decadente del mundo norteamericano post crisis de 1929 y también de los males de nuestra sociedad moderna. Por algo, se llama Novela Negra, porque no nos muestra un lindo mundo de colores vivaces.