No hay olvido. Teresa Wilms Montt

Teresa Wilms Montt fue una avanzada para su época.

Desde pequeña, se manifestó contraria a los valores y enseñanzas de su clase acomodada, y si bien creció entre lujos y una educación privilegiada, su espíritu libre la llevarían a separarse, huir -según cuentan, con la ayuda de Vicente Huidobro- del convento en que estaba confinada e irse a Europa.

«Frente a mi ventana cerrada pregunto al tiempo cuánto más he de vivir.

Las sombras anegan mis persianas, y apenas marca una delgada raya la claridad.

El reloj tiene titubeos de corazón enfermo.

En un gesto convulsivo se crispan mis manos sobre el papel.

Buscan el apoyo de la tierra».

Teresa Wilms Montt adhirió al feminismo y al anarquismo.

Inquietudes sentimentales, Los tres cantos, Anuarí, son algunos de sus libros. Acá rescatamos Fin, el cierre de su antología Lo que no se ha dicho, publicada en 1922 por Editorial Nascimento, al año siguiente de su prematura muerte.

«Nada tengo, nada dejo, nada pido.

Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había».