Raúl Zurita gana premio Reina Sofía

El poeta Raúl Zurita ha ganado el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más prestigioso galardón de este género en los idiomas español y portugués.

El premio destaca el “ejemplo poético” de Zurita “de sobreponerse al dolor con versos, con palabras comprometidas con la vida, la libertad y la naturaleza”, según la declaración emitida en redes sociales por los organizadores. Dolor que, recordemos, se puede apreciar desde los tiempos de la portada de su primer libro, «Purgatorio» (1979), donde se veía una foto en blanco y negro de la cicatriz de la autoquemadura que Zurita se había hecho en su mejilla.

Anteriormente el Golpe de Estado ubicó a Zurita estudiando en la Universidad Federico Santa María de Valparaíso, tras lo cual fue detenido y preso en las bodegas del carguero Maipo, donde fue torturado.

Durante la dictadura Zurita sobrevivió vendiendo máquinas y posteriormente robando libros caros para vender, según él mismo ha contado, llegando al punto que las librerías lo tenían fichado para que no entrara.

Zurita realizó variadas acciones utilizando su cuerpo como medio de expresión. A la quemadura de su mejilla que hemos mencionado en señal de protesta por los abusos de la dictadura, se suma el hecho de que se echaba amoníaco en los ojos y también que se masturbó en público durante una declamación de sus versos.

En 1982 escribe «Anteparaíso», de donde es su texto Pastoral:

Chile entero es un desierto
sus llanuras se han mudado y sus ríos
están más secos que las piedras
No hay un alma que camine por sus calles
y sólo los malos
parecieran estar en todas partes
¡Ah si tan sólo tú me tendieras tus brazos
las rocas se derretirían al verte!

Zurita dejó de creer en la exclusividad del papel para la poesía, usando, en 1982, el cielo de Nueva York -por ser el centro de poder del mundo contemporáneo- para su obra «La vida nueva», compuesta por frases de kilómetros de largo cada una, con el apoyo de cinco aeroplanos. También plasmaría en el desierto, 11 años después, ya en democracia, la frase «Ni pena ni miedo», que por su extensión de más de tres kilómetros solo puede ser vista desde el cielo.

El poeta suma el Reina Sofía al Premio Nacional de Literatura 2000, y al Premio Iberoamericano Pablo Neruda 2016. Ha sido agregado cultural, profesor, doctor honoris causa de diversas universidades, ha hecho rock con la banda González y los asistentes, y sigue recibiendo premios como hoy. Desde hace años está enfermo de parkinson, pero sigue en la lucha, contra el dolor y por la poesía.

Resulta curioso, por decir lo menos, y vergonzoso, para ser más exacto, leer lo que se escribió en el año 2000 al ganar el Nacional de Literatura. Se habló de un premio polémico, y entre otras frases para el bronce se dijo que «Zurita ha especulado con gestos de mercadotecnia, como la masturbación de sus inicios»; «que Zurita no representa nada en la poesía chilena»; y diversas críticas por ser «un premio político».

Claro, seis años antes, dos versos de Zurita se habían esculpido en mármol. Desde 1994 el Memorial del Detenido Desaparecido y del Ejecutado Político del Cementerio General ostenta en lo más alto de su frontis esta frase, del texto «Canto a su amor desparecido» y con la cual despedimos este breve homenaje:

«Todo mi amor está aquí y se ha quedado pegado a las rocas, al mar, a las montañas»