«Chicos que vuelven» y el enfrentamiento con el miedo

Ya tiene 3 años este texto, novela corta o cuento largo, como prefiera, de Mariana Enríquez.

Traigo a colación «Chicos que vuelven» porque no había podido leerlo y es, con creces, de aquellos relatos que se terminan tan rápido como comienzan, debido a la intriga poderosa y el terror implícito que esta autora nos acostumbra en sus narraciones.

Mechi es la encargada de mantener el archivo de chicos perdidos y desaparecidos en Buenos Aires. Una rutina que podría parecer tan silvestre como común, si no fuera por el detalle que un día, sin mayor aviso, Vanadis, una chica desaparecida a los catorce años, aparece. Y aquí comienza el error, la sorpresa y el horror.

Será la primera de una larga lista de chicos (y chicas) que vuelven después de haber estado ausentes durante años, reapareciendo exactamente igual a como se encontraban al momento de desaparecer.

Por supuesto que la trata de personas es parte fundamental del breve texto. Pero la narración es mucho más perturbadora. Hay quienes la han visto como una pequeña novela digna de adaptación o escrita para ser un guión de Netflix, al nivel de The Returned o Glitch. Pero la realidad puede ser mucho más profunda: es la reflexión sobre el lazo que nos une con nuestro pasado. Y de qué manera dicho pasado se nos pone enfrente y nos golpea como una cachetada.

Recordemos que Argentina es un país -como otros en sudamérica- que sufrió dictaduras cívico militares que, entre otros aspectos deleznables, hicieron desaparecer gente. Se trata de sociedades que por años se enfrentaron a la idea del retorno de seres humanos que quedaron congelados en una foto, en un recuerdo, con una edad, con una figura, inalterables frente al paso del tiempo.

Es por eso también que observamos como en la novela los chicos aparecidos comienza a protagonizar la vida cotidiana de la ciudad, a través de lo siniestro de su retorno, pasando de la felicidad al miedo, y posteriormente en el enfrentamiento con algo que parece inevitable: el terror y el rechazo hacia lo que desconocemos, hacia lo que no logramos entender.

De esta manera la literatura fantástica de Mariana Enríquez nos enfrenta no solo con nuestros miedos, sino con nuestra propia derrota como sociedad. Una derrota tanto más dolorosa de cara a nuestros vínculos con el pasado que no queríamos recordar.