“La ciudad de los hoteles vacíos”, de Gonzalo Baeza

Reseña de Héctor Cabaña Gajardo.

Adentrarse en los relatos de este libro de Gonzalo Baeza, es adentrarse en un territorio desconocido de Estados Unidos, es descubrir el rostro de norteamérica que no aparece en las pantallas de Hollywood. Cada uno de estos 15 cuentos nos habla de personajes fracasados, de latinos que fueron en busca del sueño americano y no lo alcanzaron, de historias truncadas, de esperanzas que se escurrieron como la arena entre los dedos.

No hay moralina barata en estas páginas, ni tampoco redención, sino que encontramos a seres aislados, curtidos por las malas experiencias y que no son dueños de nada, ni de su propio destino, pero que tienen una dignidad y un amor propio que se envidia. En la descripción de cada uno de estos personajes, hay amor, conocimiento y empatía, eso es lo que hace que uno agarre este libro y no lo suelte hasta terminar la última oración.

También hay una buena pluma, que con frases cortas, punzantes y de metáforas justas, nos crea un cuadro impresionista de un territorio que se alimenta del fracaso. Acá nos encontramos con hombres que huyen de su pasado, con criadores de perros de pelea, con malos boxeadores, con entes corruptos que ya no anhelan nada, salvo sobrevivir otro día entre la rabia, la impotencia y el abandono.

Las historias incluidas en “La ciudad de los hoteles vacíos” nos narran los hechos antes de que la tormenta se desate. Ahí está su gran logro, en crearnos la expectativa de que algo se viene, en formar una atmósfera de suspenso que nos atrapa y nos abandona a nuestra suerte, justo en el momento que creímos que se iba a poner “buena la cosa”. Porque lo cierto es que nada se pondrá bueno para estos personajes (ya dije: no hay redención), sino que seguirán cayendo en ese hoyo profundo en el que los ha dejado este sistema caníbal y depredador del alma humana. Así como la ciudad de Virginia Beach se ha ido llenando de habitaciones vacías, anhelando atardeceres pasados colmados de turistas.

Aquí tampoco hay melodrama, simplemente son historias mínimas, casi anecdóticas, que con destreza han sido escritas y descritas por Gonzalo Baeza.