Saint-Exupéry y el absurdo de estar vivo: «Piloto de Guerra»

Reseña de Rodrigo González Azar |

Me preparo para servir a un dios muerto…”

Se dice a sí mismo el autor antes de emprender el vuelo hacia sus misiones militares de reconocimiento, y a 4 años de su muerte, también en campaña.

Portada de 1942

En este libro de lectura áspera y desoladora, «Piloto de Guerra» (1942), no hay cabellos dorados al viento, ni tampoco rosas ni planetas habitables.

Aquí hay flagelo, éxodo, angustia, miedo, muerte… Y por sobre todo un sinsentido en torno a todo lo que sucede, desde la pertenencia del hombre a algo llamado humanidad hasta el azar que permite volver de las misiones o convertirse en otro muerto anónimo que sólo desea tener una razón para morir.

¿Deviene de Saint-Exupéry en un existencialista como sus compatriotas Sartre y Camus?

Usted decidirá al cabo de este libro, cuando de un plumazo el autor le recuerde una guerra que, como todas las guerras, siempre se pierde.

Siempre.