«Piñén» gana premio Mejores Obras Literarias

Pez Espiral

Un grito. «Piñén» es un grito de protesta, en medio de brutales llamados de cambio y transformación que suenan por doquier.

Piñén, según la RAE, es la mugre adherida al cuerpo por desaseo prolongado. Es una palabra de origen mapuche, viene de mapudungun pigen. Y «Piñén», de Daniela Catrileo, acaba de ganar el premio Mejores Obras Literarias, en la categoría cuento, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Tres largos cuentos (editorial Pez Espiral) nos llevan a la periferia de San Bernardo. A juegos en plazas de tierra, tras los cuales el polvo del suelo se adhiere a la morena piel de los personajes de estos relatos.

Conmueve la historia de Valeska en «Pornomiseria», un escrito sobre el abuso y su ocultamiento, un abuso que se pega a la piel y que es imposible de sacar.

El relato de Catrileo es fuerte. No está ajena la droga, la violencia, la discriminación, la violación por parte de un mayor, la violencia en sus diferentes formas contra la mujer. Nada que esté alejado de la realidad. «Piñén» rebosa de realidad.

«Warriache», otro cuento de esta tríada, nos sumerge en el ser mapuche urbano. O más exactamente, ser mujer mapuche que vive en la periferia de la ciudad. O nacida y criada fuera del campo, es decir, pobladora e indígena.

Piñén es una crónica gris de la marginalidad, la discriminación y el machismo imperante. ¿Dónde? en nuestra ciudad, la que usted y yo habitamos, pero por la cual a veces solo pasamos mirando lo que queremos y no lo que ocurre. Por ello, es también una crónica de denuncia, un grito más que un llamado de atención. Un grito que ya no está oculto ni escondido. Un grito de protesta de los más humildes y golpeados. Hasta que la dignidad se haga costumbre.