Sin escape

Space Invaders puede resultar por igual desgarradora y engañadora. Desgarradora,  porque te puede pillar malparado y hacerte llorar o temblar por una serie de recuerdos de tus años 80; engañadora, porque obviamente el recuerdo de aquel juego de Atari para matar extraterrestres dista mucho de lo que te encontrarás en el maravilloso texto de Nona Fernández de Editorial Alquimia.

El sueño del cual no se puede escapar, dice el epílogo de este libro. Porque eso es lo que leemos. Sueños, episodios, trozos de vida que despiertan, aparecen y se desvanecen en una memoria que algunos no quieren recordar, mientras a otros y otras les duele hacerlo.

Sueño o pesadilla, el despertar a una realidad adormecida de la cual muchas veces fueron nuestros propios viejos quienes nos querían proteger. La ingenuidad hecha trizas por una realidad sanguinaria, de miedo, que aparece a ramalazos en medio del texto. De degollados y de canciones nacionales.

De un tiempo en que la distancia social era la que manteníamos con el compañero de delante de la fila y que esa fila se podía transformar en la columna de una protesta contra una dictadura cuyos «tíos» de bigote y lentes oscuros te sonreían a la par que te fichaban en una lista negra.

De una lectura que, al igual que el sueño de Nona Fernández puesto en escrito, tampoco podrás escapar.