«El país de los ratones» o el peligro de las ideas

El texto es de Alice Méricourt y las ilustraciones del artista chino Ma Sanjin. Y es a editorial Hueders que se le ocurrió la brillante idea de ofrecernos «El país de los ratones», un cuento que está basado en una parábola de hace más de 75 años.

Una parábola que nos cuenta que,  en el país de los ratones, los roedores votan por los gatos negros, quienes siempre  establecen y dictan las leyes para su propio beneficio.

Es por eso que los ratones,  aburridos, deciden votar por los gatos blancos, que prometen cambiar todo, pero cuyas promesas quedan en nada, con lo cual sus vidas y desengaño continúan igual.

El relato proviene de un discurso, pronunciado en 1944, por Tommy Douglas, activista y político socialdemócrata, en el Parlamento de Canadá.

«El país de los ratones», o «Mouseland», por su nombre original, es una explosiva clase de educación cívica y ciencia política de 28 páginas.

En tiempos en los cuales menos gente valora la democracia y el origen democrático de sus gobernantes, esta excelente narración es un llamado contundente no sólo a la crítica del poder establecido, sino a la valoración de la cultura cívica y el poder del voto.

Todo seguirá igual hasta que una pequeña ratona dice «tal vez deberíamos gobernarnos a nosotros mismos», tras lo cual será encerrada por su locura democrática.. Ahí cobra aún mayor sentido la frase de Tommy Douglas, que destaca en la contratapa del libro: «pueden encerrar a un ratón o un hombre, pero no pueden encerrar una idea».

Recordemos que para el orden establecido las ideas siempre son peligrosas…

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